Valores y responsabilidad. Porque todos no somos Messi

Todos somos Messi”. Es la campaña que recientemente lanzó el F.C. Barcelona para apoyar a su estrella. El jugador argentino fue condenado (junto a su padre) a 21 meses de prisión por “irregularidades” en el pago de sus impuestos. Es cuestión de valores.

Valores y responsabilidad

No ha sido un caso aislado en el club culé. Otro jugador argentino, Mascherano, fue condenado a un año de prisión por el mismo motivo. Es cuestión de valores.

Hay más. El fichaje del brasileño Neymar se realizó a través una maraña de contratos. El club reconoció ante la fiscalía que “el contrato y pago se realizaron con la intención de ocultar la verdadera operación realizada, con el consecuente incumplimiento de la obligación tributaria de retención y correlativo ingreso al Erario Público español que debía abonar el Barcelona”. Es cuestión de valores.

En la web de la escuela de fútbol del Barça se dice que a los futbolistas en formación se les transmiten los valores de “respeto, esfuerzo, ambición, trabajo en equipo y humildad”. Parece ser que esos valores caducan cuando se llega a la edad adulta y al profesionalismo.

Como es lógico, la campaña “Todos somos Messi” tuvo contestación en la opinión pública y en las redes sociales. “#YoNoSoyMessi” fue uno de los hastag elegidos en twitter para contra-argumentar.

Al final, la sensación que queda es que desde el club se aplica aquello de “el fin justifica los medios”. Legales e ilegales. Y no es una buena noticia. El fútbol tiene una difusión y una repercusión masiva. Influye significativamente en niños y jóvenes, que quieren parecerse a sus estrellas favoritas. Es cuestión de valores.

Ser incongruente con los valores. Consecuencias

Hacer lo contrario de lo que se dice no sale gratis. Tiene consecuencias. La primera, una deuda de más de 300 millones de euros que limita la competitividad de la institución.

Los mejores años del Barça se vivieron durante la etapa de Pep Guardiola en el banquillo (2008-12). El éxito se cimentó en un equipo formado mayoritariamente por jugadores provenientes de la Masía (la escuela del club). Y el club presumía de ello.

Ferran Soriano, ex-vicepresidente culé, y hoy dirigiendo al Manchester City, cuenta en su libro “La pelota no entra por azar” que el coste de un jugador de la primera plantilla formado en las categorías inferiores supone unos dos millones de euros. Infinitamente más barato que cualquier fichaje.

Sin embargo, en los últimos años, el aporte de la cantera blaugrana al primer equipo ha disminuido drásticamente. Aún quedan jugadores de la época de Guardiola, pero su edad de retiro se aproxima, y los recambios de aquellos que ya no están han venido, mayoritariamente, de fuera. Claudio Bravo, Ter Stegen, Luis Suarez, Neymar, Rakitic, Mathieu, Vermaelen, …

Se da la paradoja de que los mejores años del club no se han aprovechado para fortalecer la situación económica. Al contrario, la deuda se ha incrementado (hoy supera los 300 millones de €). Ello hace que cada vez sea más difícil competir contra otros equipos (Real Madrid, y sobre todo, los ingleses) a la hora de fichar grandes estrellas.

Como se puede ver, ser incongruente tiene un coste muy alto.

Asumiendo responsabilidades

Como venimos contando en nuestro canal en Youtube, en los clips sobre liderazgo, liderar supone asumir los resultados de nuestras acciones, y por lo tanto, asumir responsabilidades.

Se dice, y es verdad, que el arte de dirigir consiste en sacar “seises” (sobre 10) de manera continua. Nadie es infalible. Dudo, de hecho, de que exista, de manera general, “la mejor solución”.

Ante determinadas situaciones se plantean distintas alternativas, con sus consiguientes resultados y consecuencias, no siempre explícitas. Y hay que optar por una, no queda más remedio. Y muy rara vez la mejor opción es la de no hacer nada.

Pero una cosa es no llegar al lugar deseado por determinadas circunstancias que no están bajo nuestro control (y que son difíciles de prever), y otra es saltarse la ley conscientemente para alcanzar nuestro objetivo.

Un principio básico de dirigir (y de convertirnos en personas adultas) es que la responsabilidad no se delega. Messi, seguro, no sabrá de impuestos. Pero solo tenía que dar una orden a sus asesores: “haced todo de manera legal”.

Se puede abrir una compañía en Suiza, Delaware o Panamá. Si toda su actividad se declara a Hacienda, no hay ningún problema. La sentencia deja claro que las cosas no se hicieron bien. Y no vale el argumento de “yo confiaba en mi papá”. Es lo que tiene ser mayor de edad.

Lo del club es más grave. Reconocer que ha habido intención de ocultar la realidad para no cumplir con las obligaciones tributarias tiene que tener consecuencias drásticas.

En cualquier código de buen gobierno queda establecido que el ejercicio de la dirección de una institución se debe realizar cumpliendo escrupulosamente la legalidad vigente. Bartomeu y su equipo debería dimitir. El “caso Neymar” ya se llevó por delante a Sandro Rosell, anterior presidente blaugrana. Hay socios culés que no comparten esta forma de comportarse y que se están empezando a mover.

Y debería haber también sanción deportiva. Porque al incumplir la ley, la competición se adultera en cierta forma. El Barça ha dispuesto, ilegalmente, de más recursos para reforzar su plantel. Debería, por lo tanto, comenzar el campeonato de liga con alguna sanción en forma de menos puntos. Por si alguien tiene en el futuro algún tipo de tentación. Por desgracia, nada de esto va a ocurrir.

No todo vale para que la pelotita entre. Es cuestión de valores.

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